Los vicios placeres tentadores para cualquier persona que los prueba no solo para aquellos que fuman beben o se drogan o cosas similares hay muchas formas de adiccion se crea o no los adictos al facebook o al twitter los adictos a las novelas o la television hay adicctos al mundo de los video juegos u otros adictos a cosas irrelevantes del mundo todos hemos tenido algo por lo que nos hemos vuelto adictos alguna ves aun la adiccion ala religion es algunas veces mala por que puede llevar a cosas que no son buenas en una familia en fin hay muchos tipos de adiccion buenas o malas la pregunta del millon es dañan estas adicciones?
ya que estas adicciones nos pueden llevar a esto:
lunes, 25 de abril de 2011
Historias para entretener
Creo esta seccion en el blog para asi hablar hacerca de historias para no aburrirnos a muchos de nosotros nos gustan & ledejo esta para que la disfruten ojala les guste
Aurora era una prima segunda o tercera de mi mamá, Ya estaba en sus setenta, pero no se le notaba porque desbordaba energía. Siempre alegre, siempre jovial, era el alma de cualquier reunión. Si bien vivía sola, porque no quería molestar, continuamente se preocupaba por hacer felices a todos los que la rodeaban. Ella era la que organizaba fiestas sorpresa para agasajar a sus familiares y amigos. Era la que siempre estaba cuando alguno estaba bajoneado o triste. La que corría a cuidar al primero que se enfermara. Aurora era un comodín o una scout, siempre lista.
Jamás se quejó porque el dinero no le alcanzaba ni porque le dolía la uña o un dedo. Si alguien necesitaba algo, sabía que Aurora no le iba a fallar.
Pero un buen día, Aurora no apareció por casa a la hora de costumbre, un rato más tarde recibimos un llamado del Hospital. Aurora se había descompensado y estaba internada en estado delicado.
Estuvo varios días en terapia intensiva y luego la trasladaron a habitación común. Nos turnábamos para acompañarla en los horarios de visita y para darle de comer, aunque se negaba.
Una mañana, la encontré sentada, muerta de la risa, conversando con no se sabe quién, porque la verdad es que en la habitación no había nadie. Sentí que un frío helado recorría mi cuerpo. Ella mantenía la charla, se reía a carcajadas y yo me desesperaba por no saber que hacer, ya que me ignoraba por completo.
De pronto las luces se apagaron y volvieron a encenderse. Atribuí el desperfecto a una falla eléctrica.
Aunque a mi me causaba una gran inquietud, las enfermeras entraban y salían de la habitación sin darle importancia.
Le pregunté al médico sobre el raro comportamiento de Aurora y contestó que probablemente sería el efecto de la medicación.
Así continuó día tras día, charlando animadamente con sus visitantes imaginarios, hasta que una mañana logré interrumpir la conversación.
Aurora me dijo: - Me están organizando una fiesta de disfraces.
-¿Quiénes? Le pregunté entre tímida y asustada.
-Toda esta gente que vino a verme. !Son tan divertidos!
-¡Toda esa gente!, ¿Qué gente? Si no fuera por esa sensación extraña de estar siendo observada por espíritus que me invadía, podía llegar a pensar que Aurora se había vuelto loca.
-¿Y Cuándo será la fiesta?Le contesté , siguiendo la corriente.
-Espera que les pregunto. ¡Y les preguntó! Se sonrió mientras yo esperaba la respuesta. La situación me producía escalofríos. Eso de estar junto a una persona que conversa mirando fijamente a la pared no me causaba ninguna gracia. Más bien me producía temor.
-El sábado 23 a las seis de la tarde. Están todos invitados. Vos, Inés, ocúpate de la comida. Hace tarjetitas invitando a todos. No te olvides de Porota, a ella siempre le gustaron las fiestas de disfraz.
-No sé si nos van a dejar. Esto es un hospital.
-Dicen que no va a haber problema. Que las organizan todos los días. ¡Ah! Y que vengan todos con sombrero. Es el requisito para entrar.
Yo no entendía nada de nada. No sabía si estaba viviendo un sueño o una pesadilla. Pero, por si acaso, les avisé a todos los conocidos.
Al día siguiente, estaba más animada. La fiesta resultó un estímulo importante en su recuperación. No paraba de hablar, aunque tanto tiempo en el Hospital la había hecho perder la noción del espacio. Pensaba que estaba en su propia casa y me pedía que le alcanzara tal o cual cosa que estaba en tal o cual lugar.
-¿Y vos de que te vas a disfrazar? Le pregunté.
-¡Ah! No lo pensé. Buena pregunta….
-Decídete, porque me va a llevar tiempo conseguir los disfraces.
-¿Qué te parece de Hada? ¿Es muy común?
-No, Está bien. Si te gusta de Hada, serás un Hada. Respondí.
-Trae un sombrero bien puntiagudo. Que le salga bastante tul de la punta y pégale estrellitas brillantes.
-Está bien. Le dije, -Como vos quieras. Estaba dispuesta a darle todos los gustos. Aurora se merecía eso y mucho más.
Cuando salí, en la puerta del Hospital había un grupo de gente disfrazada. Este parece ser un Hospital fuera de lo común. Tenía razón Aurora. Las autoridades no tienen ningún problema ante la organización de este tipo de eventos. Cuando le comenté a la enfermera de turno acerca de la fiesta del sábado me miró sorprendida. Miró a Aurora, me miró a mí. Volvió a mirar a Aurora y dijo: -Yo pensé que estaba mucho mejor. Y agregó: -¿A qué hora?
-A la noche. Alrededor de las ocho. Entonces, hizo una mueca con los labios.
-Justo es mi turno, dijo. Gracias por avisarme, así me preparo para lo peor. Luego se dio media vuelta y se fue.
-¡Qué comentario raro!, ¡Qué mala onda! !Seguro que no le gustan las fiestas! Me dije.
Era obvio que estaba mejor, sino no íbamos a organizar una fiesta.
Puse manos a la obra. Alquilé un disfraz de Hada para Aurora. Personalmente armé el sombrero tal como ella lo quería. Luego, con unas telas viejas improvisé disfraces para toda la familia. No tuve tiempo para cocinar, así que encargué sándwiches y masitas en una confitería.
Nos encontramos todos los amigos, vecinos y familiares en la puerta del Hospital. Cada uno debía traer la bebida que consumía. Subimos tratando de guardar el mayor silencio posible. De pronto recordé que con el apuro de preparar todo y cargar el auto con la comida me había olvidado el disfraz de Aurora en casa, colgado de una percha. Me invadió la desesperación. Ya era la hora. ¿Cómo podía haber olvidado lo más importante?
-¡Un momento! Dije. ¡Me olvidé el disfraz de Aurora!
-Todos me miraron con cara de reproche. ¿Y ahora que hacemos? Dijo mi mamá. -!Yo voy a buscarlo ! Gritó Tomás
Pero ya habían abierto la puerta de la habitación. La cama estaba vacía y no había ninguna enfermera cerca para preguntarle que sucedía.
Parecíamos todos locos. Disfrazados de pollo, de oso, de mendigo, de caperucita, de chapulín colorado, abarrotando los pasillos de un hospital.
De pronto, vimos que la enfermera de turno se acercaba rápidamente. Nos abalanzamos con preguntas. Queríamos saber donde estaba Aurora.
-¿Ya están listos para la fiesta? Preguntó con su proverbial sequedad.
-¡No! Olvidé el disfraz de Aurora. Pero ya mando a alguien a buscarlo.
-La hora señalada ya pasó. Queme el disfraz. Respondió la enfermera sin cambiar la cara. Y agregó: -Aurora sufrió un paro cardíaco, pero va a estar bien. Ya van a ver.
El comentario de la enfermera me hizo pensar que ella sabía mucho más de lo que aparentaba. Y que lo que Aurora veía no era producto de la medicación. Que había algo real que nadie se atrevía a comentar.
Siguiendo el consejo de la enfermera, lo primero que hice al llegar a mi casa fue quemar el disfraz, algo que Aurora jamás me perdonó. Pero no me importó. Intimamente sabía que mi olvido la había salvado de una muerte anunciada.
Al día siguiente Aurora estaba en perfectas condiciones. Pero enojada. Muy enojada conmigo. Decía que le había arruinado la fiesta. Que todos sus amigos habían desaparecido por mi culpa. Que yo era una desconsiderada. Que ella jamás se hubiera olvidado de traer un disfraz.
En pocos días le dieron el alta y volvió fresca como una lechuga a su casa.
Sus amigos invisibles, que tanto la divertían, habían desaparecido por completo.
Tal vez estén organizando otra fiesta de disfraces en otra habitación del hospital.
Fin
La Fiesta de Disfraces
Jamás se quejó porque el dinero no le alcanzaba ni porque le dolía la uña o un dedo. Si alguien necesitaba algo, sabía que Aurora no le iba a fallar.
Pero un buen día, Aurora no apareció por casa a la hora de costumbre, un rato más tarde recibimos un llamado del Hospital. Aurora se había descompensado y estaba internada en estado delicado.
Estuvo varios días en terapia intensiva y luego la trasladaron a habitación común. Nos turnábamos para acompañarla en los horarios de visita y para darle de comer, aunque se negaba.
Una mañana, la encontré sentada, muerta de la risa, conversando con no se sabe quién, porque la verdad es que en la habitación no había nadie. Sentí que un frío helado recorría mi cuerpo. Ella mantenía la charla, se reía a carcajadas y yo me desesperaba por no saber que hacer, ya que me ignoraba por completo.
De pronto las luces se apagaron y volvieron a encenderse. Atribuí el desperfecto a una falla eléctrica.
Aunque a mi me causaba una gran inquietud, las enfermeras entraban y salían de la habitación sin darle importancia.
Le pregunté al médico sobre el raro comportamiento de Aurora y contestó que probablemente sería el efecto de la medicación.
Así continuó día tras día, charlando animadamente con sus visitantes imaginarios, hasta que una mañana logré interrumpir la conversación.
Aurora me dijo: - Me están organizando una fiesta de disfraces.
-¿Quiénes? Le pregunté entre tímida y asustada.
-Toda esta gente que vino a verme. !Son tan divertidos!
-¡Toda esa gente!, ¿Qué gente? Si no fuera por esa sensación extraña de estar siendo observada por espíritus que me invadía, podía llegar a pensar que Aurora se había vuelto loca.
-¿Y Cuándo será la fiesta?Le contesté , siguiendo la corriente.
-Espera que les pregunto. ¡Y les preguntó! Se sonrió mientras yo esperaba la respuesta. La situación me producía escalofríos. Eso de estar junto a una persona que conversa mirando fijamente a la pared no me causaba ninguna gracia. Más bien me producía temor.
-El sábado 23 a las seis de la tarde. Están todos invitados. Vos, Inés, ocúpate de la comida. Hace tarjetitas invitando a todos. No te olvides de Porota, a ella siempre le gustaron las fiestas de disfraz.
-No sé si nos van a dejar. Esto es un hospital.
-Dicen que no va a haber problema. Que las organizan todos los días. ¡Ah! Y que vengan todos con sombrero. Es el requisito para entrar.
Yo no entendía nada de nada. No sabía si estaba viviendo un sueño o una pesadilla. Pero, por si acaso, les avisé a todos los conocidos.
Al día siguiente, estaba más animada. La fiesta resultó un estímulo importante en su recuperación. No paraba de hablar, aunque tanto tiempo en el Hospital la había hecho perder la noción del espacio. Pensaba que estaba en su propia casa y me pedía que le alcanzara tal o cual cosa que estaba en tal o cual lugar.
-¿Y vos de que te vas a disfrazar? Le pregunté.
-¡Ah! No lo pensé. Buena pregunta….
-Decídete, porque me va a llevar tiempo conseguir los disfraces.
-¿Qué te parece de Hada? ¿Es muy común?
-No, Está bien. Si te gusta de Hada, serás un Hada. Respondí.
-Trae un sombrero bien puntiagudo. Que le salga bastante tul de la punta y pégale estrellitas brillantes.
-Está bien. Le dije, -Como vos quieras. Estaba dispuesta a darle todos los gustos. Aurora se merecía eso y mucho más.
Cuando salí, en la puerta del Hospital había un grupo de gente disfrazada. Este parece ser un Hospital fuera de lo común. Tenía razón Aurora. Las autoridades no tienen ningún problema ante la organización de este tipo de eventos. Cuando le comenté a la enfermera de turno acerca de la fiesta del sábado me miró sorprendida. Miró a Aurora, me miró a mí. Volvió a mirar a Aurora y dijo: -Yo pensé que estaba mucho mejor. Y agregó: -¿A qué hora?
-A la noche. Alrededor de las ocho. Entonces, hizo una mueca con los labios.
-Justo es mi turno, dijo. Gracias por avisarme, así me preparo para lo peor. Luego se dio media vuelta y se fue.
-¡Qué comentario raro!, ¡Qué mala onda! !Seguro que no le gustan las fiestas! Me dije.
Era obvio que estaba mejor, sino no íbamos a organizar una fiesta.
Puse manos a la obra. Alquilé un disfraz de Hada para Aurora. Personalmente armé el sombrero tal como ella lo quería. Luego, con unas telas viejas improvisé disfraces para toda la familia. No tuve tiempo para cocinar, así que encargué sándwiches y masitas en una confitería.
Nos encontramos todos los amigos, vecinos y familiares en la puerta del Hospital. Cada uno debía traer la bebida que consumía. Subimos tratando de guardar el mayor silencio posible. De pronto recordé que con el apuro de preparar todo y cargar el auto con la comida me había olvidado el disfraz de Aurora en casa, colgado de una percha. Me invadió la desesperación. Ya era la hora. ¿Cómo podía haber olvidado lo más importante?
-¡Un momento! Dije. ¡Me olvidé el disfraz de Aurora!
-Todos me miraron con cara de reproche. ¿Y ahora que hacemos? Dijo mi mamá. -!Yo voy a buscarlo ! Gritó Tomás
Pero ya habían abierto la puerta de la habitación. La cama estaba vacía y no había ninguna enfermera cerca para preguntarle que sucedía.
Parecíamos todos locos. Disfrazados de pollo, de oso, de mendigo, de caperucita, de chapulín colorado, abarrotando los pasillos de un hospital.
De pronto, vimos que la enfermera de turno se acercaba rápidamente. Nos abalanzamos con preguntas. Queríamos saber donde estaba Aurora.
-¿Ya están listos para la fiesta? Preguntó con su proverbial sequedad.
-¡No! Olvidé el disfraz de Aurora. Pero ya mando a alguien a buscarlo.
-La hora señalada ya pasó. Queme el disfraz. Respondió la enfermera sin cambiar la cara. Y agregó: -Aurora sufrió un paro cardíaco, pero va a estar bien. Ya van a ver.
El comentario de la enfermera me hizo pensar que ella sabía mucho más de lo que aparentaba. Y que lo que Aurora veía no era producto de la medicación. Que había algo real que nadie se atrevía a comentar.
Siguiendo el consejo de la enfermera, lo primero que hice al llegar a mi casa fue quemar el disfraz, algo que Aurora jamás me perdonó. Pero no me importó. Intimamente sabía que mi olvido la había salvado de una muerte anunciada.
Al día siguiente Aurora estaba en perfectas condiciones. Pero enojada. Muy enojada conmigo. Decía que le había arruinado la fiesta. Que todos sus amigos habían desaparecido por mi culpa. Que yo era una desconsiderada. Que ella jamás se hubiera olvidado de traer un disfraz.
En pocos días le dieron el alta y volvió fresca como una lechuga a su casa.
Sus amigos invisibles, que tanto la divertían, habían desaparecido por completo.
Tal vez estén organizando otra fiesta de disfraces en otra habitación del hospital.
Fin
Los chocolates más extraños del mundo
1. El chocolate que no se derrite
Es muy común que al abrir un empaque de chocolate quede todo en tus dedos o pegado al envoltorio. Pero con el de Barry Callebaut, ya no vas a tener ese problema. La marca desarrolló un chocolate que resiste hasta los 55 ºC. Sólo se disuelve en la boca, con la saliva. Otro detalle: tiene 90% menos de calorías que el chocolate convencional. Para comer todo el año y sin temor a engordar.
2. El chocolate que quita el hambre
Es un bombón llamado Lola, de color verde y tamaño de una tapita de gaseosa. Y quita el apetito al instante. Lleva cacao peruano, jojoba y espirulina (un alga muy rica en nutrientes, considerada un superalimento), una mezcla que produce sensación de saciedad. Con comer uno, alcanza para lograr el efecto.
3. Chocolate para inhalar
Con Le Whif, un invento del profesor de la Universidad de Harvard David Edwards, no comés chocolate, lo respirás. Es un tubo transportable del tamaño de un lápiz labial con un pico por el que aspirás aire con sabor a chocolate. Viene en tres variedades: chocolate puro, chocolate y frambuesa, y chocolate y menta.
4. Chocolate sabor panceta
La tienda Sir Francis Bacon Shoppe, en Estados Unidos, suele hacer exóticas combinaciones de sabores dulces y salados, pero ninguna como la de su chocolate con trozos de panceta ahumada y maní. ¿Te gustó? Lo consigues en la web desde u$s 18 los 226 gramos.
5. El chocolate sabor hamburguesa
Ya no hace falta destruirse el estómago con hamburguesas triples. Para eso están los chocolates con sabor a hamburguesa, llamados Every Burger, que se venden en Japón y emulan el viejo y conocido gustito a combo. Falta la versión con un toque de papas fritas y Coca, para que la sensación sea completa.
En fin el chocolate lo mejor del mundo:)
Es muy común que al abrir un empaque de chocolate quede todo en tus dedos o pegado al envoltorio. Pero con el de Barry Callebaut, ya no vas a tener ese problema. La marca desarrolló un chocolate que resiste hasta los 55 ºC. Sólo se disuelve en la boca, con la saliva. Otro detalle: tiene 90% menos de calorías que el chocolate convencional. Para comer todo el año y sin temor a engordar.
2. El chocolate que quita el hambre
Es un bombón llamado Lola, de color verde y tamaño de una tapita de gaseosa. Y quita el apetito al instante. Lleva cacao peruano, jojoba y espirulina (un alga muy rica en nutrientes, considerada un superalimento), una mezcla que produce sensación de saciedad. Con comer uno, alcanza para lograr el efecto.
Se consigue a u$s 2,50 en la web.
Con Le Whif, un invento del profesor de la Universidad de Harvard David Edwards, no comés chocolate, lo respirás. Es un tubo transportable del tamaño de un lápiz labial con un pico por el que aspirás aire con sabor a chocolate. Viene en tres variedades: chocolate puro, chocolate y frambuesa, y chocolate y menta.
4. Chocolate sabor panceta
La tienda Sir Francis Bacon Shoppe, en Estados Unidos, suele hacer exóticas combinaciones de sabores dulces y salados, pero ninguna como la de su chocolate con trozos de panceta ahumada y maní. ¿Te gustó? Lo consigues en la web desde u$s 18 los 226 gramos.
Ya no hace falta destruirse el estómago con hamburguesas triples. Para eso están los chocolates con sabor a hamburguesa, llamados Every Burger, que se venden en Japón y emulan el viejo y conocido gustito a combo. Falta la versión con un toque de papas fritas y Coca, para que la sensación sea completa.
En fin el chocolate lo mejor del mundo:)
jueves, 14 de abril de 2011
Top 10 mejores canciones del mundo
Acontinuacion les mostraremos las top10 mejores canciones de rock de la historia
Led Zeppelin Stairway to Heaven - Live in O2 Arena 2007
Iron Maiden - The trooper
The Beatles - Help
The Rolling Stones - Satisfaction
Nirvana - Smell Like Teen Spirit
Metallica - One
Chuck Berry - Johnny B. Goode
Eric Clapton - Tears in Heaven
Jimi Hendrix - Voodoo Child
Guns N' Roses - Sweet Child O'Mine
Difrutenlos ;)
Led Zeppelin Stairway to Heaven - Live in O2 Arena 2007
Iron Maiden - The trooper
The Beatles - Help
The Rolling Stones - Satisfaction
Nirvana - Smell Like Teen Spirit
Metallica - One
Chuck Berry - Johnny B. Goode
Eric Clapton - Tears in Heaven
Jimi Hendrix - Voodoo Child
Guns N' Roses - Sweet Child O'Mine
martes, 12 de abril de 2011
Leyenda de La carretera maldita en Alemania
Una carretera fue construida e inaugurada en 1929 en Alemania que une las ciudades de Bremen y Bremerhaven, es conocida como la carretera maldita o la carretera de la muerte y a continuación la explicación del por qué el nombre y su leyenda:
La carretera había sido bien construída y parecía ser de mucha utilidad para los ciudadanos pues tenía señalizacion, lo mejor era que ahorraba tiempo al hacer un viaje entre las ciudades mencionadas. Pero al poco tiempo eventos extraños empezaron a ocurrir, era frecuente que ocurrieran accidentes en la carretera pero eran tantos que no había explicación ya que no habían indicios de fallas humanas y demasiados accidentes tan seguidos en el mismo lugar era muy raro.Para ser más precisos los accidentes ocurrían en el kilómetro 239 de la carretera.
La policía tomó cartas en el asunto y en sus investigaciones también entrevistaron a los sobrevivientes de varios de los accidentes, todos los testimonios señalaban que en el kilómetro 239 de dicha carretera una fuerza desconocida pero muy poderosa hacía que el auto perdiera el control y a pesar de que los conductores tataban de mantener el volante era imposible.
La fuerza lanzaba los autos con gran fuerza fuera de la carretera y la cifra era espantosa ya que a veces llegaban a ocurrir diez accidentes al día en dicho punto de la carretera. Al no poder encontrar una explicación lógica los investigadores contactaron a un experto en asuntos paranormales de nombre Carl Whers, ést visitó la carretera en el kilómetro 239 y luego de realizar una inspección llegó a la conclusión de que la fuerza que producía los accidentes estaba justo bajo sus pies.
Un río subterráneo cruzaba justo ese punto de la carretera y emanaba una fuerza magnética tan potente que era lo que ocasionaba que los autos perdieran el control al pasar por el lugar. Luego de algunas pruebas electromagnéticas hayaron la solución colocando una caja con objetos de cobre al lado de la carretera con el objetivo de atraer la fuerza magnética hacia la caja y no a los autos.
La idea del experto dio resultado y los accidentes se detuvieron. Hasta que un día a algún despistado se le ocurrió retirar la caja y repentinamnte comenzaron los accidentes por lo que las autoriddes del lugar rápidamente regresaron la caja de cobre al lado del kilómetro 239 de la carretera y todo volvió nuevamente a la calma.
Sin embargo a pesar de las explicaciones del experto paranormal hay quienes piensan que en realidad se trata de una fuerza demoniaca la que actúa en ese lugr y que provocó tantas tragedias, en cuanto a la caja también se cree que no tiene cobre sino un conjuro para alejar a la supuesta fuerza maligna del lugar.
jueves, 7 de abril de 2011
Articulos Decomisados en la Asuncion~
A cuantos de nosotros no nos han decomisado algo que nos parece valioso?:(
Si o no estamos hartos de que nos suceda esto para empezar este año a quien no le han decomisado su rosario, o una simple pulsera de figuritas que talves nos lo a dado una persona especial y que vengan y solo nos digan "quitate eso damelo" a cuantos no nos a cansado eso a mi si, o simplemente decomisan aritos grandes,pequeños coloridos o un sueter que nos encanta pienso que si pudiera haber alguna forma de cambiar se podria ¿no? es decir por qe no podriamos usar ese tipo de ropa sin infringir las normas como usar un sueter azul con blanco por ejemplo o una simple diadema con una chonga azul aun si fuera grande si se pudiera seria genial ¿no? ya lo creo que si talves algun dia talves lo logremos...como quisiera vivir para ver ese dia:)
& ¿Ustedes que piensan?
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